jueves, 8 de febrero de 2018

"LA ZOTE" DE LA RAE.

Es fácil la demostración de que los españoles, desde hace mucho tiempo, estamos convencidos, porque la Democaca esta -la que disfrutamos de diario-, nos ha ayudado a evolucionar, rescatándonos de debajo de la boina, que "para ser burro, no es necesario estudios".
 
Esa especie de refrán que a tantos de nosotros nuestras queridas, o no, abuelas nos dijeron en los lejanos tiempos que fuimos escolásticos, bien se les pudiera decir, a la oreja y bien alto para que puedan asimilarlo, a muchos -quizás muchísimos- de los "culos y culas" que se sientan diariamente en los escaños del congreso de los diputados y diputadas -lo encabezo en minúsculas; ahora no se merece mejor trato-. "Para ser diputado o diputada, la Democaca nos demuestra que no es necesario desacemilarse en las aulas," como nos da ejemplo de ello la señoría Irene Montero, "portavoza" de los comunistas de Podemos y sus escurriduras.
La vida me ha enseñado, igual que a todas las personas normales, que la gilipollez, aunque se puede disimular enseñando títulos universitarios -sabe Dios de qué manera conseguidos-,  parafraseando el refrán, "antes se coge a una gilipollas o a un "gilipollos" que a una coja o un cojo". Siempre se muestra.
 
Ha sido suficiente una mini rueda de prensa en los pasillos del congreso de los diputados, para que sea una afirmación absoluta y sin posibilidad de discusión la existencia de la gilipollez. Esta vez como otras ("miembros y miembras" de la ex ministra, Bibiana Aido o "jóvenes y jóvenas" de la ex de Felipe González, Carmen Romero) no lo enseña (la gilipollez, no seáis mal pensados) la "portavoza" de los comunistas y sus escurriduras que, para mejorar la gramática, debería decirse "la voceras", que la gilipollez es infinita en algunos seres humanos. Y algunas personas y "algunos personas", por mucho que usen la gilipollez -barra tontería- siempre le tienen esplendorosa; como en su primera apariencia.
 
"Irene Montero defiende 'portavoza' para dar visibilidad a la mujer y recomienda más feminismo a Méndez de Vigo" (recogido de la prensa).
 
Y parece que en sus redes sociales, donde compadrea con sus necios votantes, en cuanto a la corrección hecha por la RAE suelta -otra gilipollez- "la RAE también tiene mucho que hacer para defender la igualdad".

Por supuesto ¡faltaría más, señoría! (desde que la señoría cuesta tan poco, he puesto a mi caballo, señor don potro); claro es que todo cuanto existe en el mundo, según ustedes los comunistas, necesita de una reparación a la "staliniana". Que es para lo que ustedes, los de Podemos y escurriduras, ha aparecido como la mierda en un pastel.
 
Otras perlas de la señoría Montero: "a veces desdoblando el lenguaje, aunque no suene muy correcto, se puede avanzar en la igualdad". Cuando alguien se enroca en la gilipollez, no se puede pensar en un lapsus. Lo que usted ha perpetrado contra el diccionario de la lengua española no es un desdoblaje,  sino una puñalá trapera con el mango de un soplillo. La voz -qué gracia- comienza en femenino y, a ninguna persona normal -a la señoría Montero puede ser que sí- se le ocurriría decir "el voz o el tierra" buscando la paridad, porque lo que resultaría, como con sus ocurrencias, sería una parida así, como esas otras: "ya son demasiados los siglos en los que el lenguaje se utiliza como instrumento para perpetuar el machismo en las sociedades", ya que "la mayoría" de los idiomas "usan el masculino para referirse también a la otra mitad de la población". En este sentido, ha recordado que "lo que no se nombra suele no existir".

Irene Montero, "la zote" de la RAE.

Eloy R. Mirayo.
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